jueves, junio 29, 2006

miércoles, junio 28, 2006

Genealogía de un adulto. (Primera parte).

1 parroquianos


Leche condensada, ese era el objetivo... (leche condensada). (Condensación de muchas carencias y de las caries que me sacaron un boleto al otorrino que no me ha podido curar la sinusitis). Todo mal.

En este lado del río había un almacén que tentaba todos los días con una pila de tarros de leche condensada, y yo sin poder alcanzar ninguno. A veces llevaba uno en mis manos, pero era para algún producto de repostería. A veces era para el café o para el té; a veces para compartir con todo un familión de tíos, primos cercanos y lejanos. A veces quedaba durante largo tiempo en el olvido de alguna estantería (no de mi olvido, por cierto). Esta suma de “a veces” se transformó durante mucho tiempo en un “siempre”, por un lado y un nunca para mí solo, por otro. Hasta que un día lo logré. Con el ánimo de asesinarla, llegué hasta donde una tía; poniendo cara de ternura logré sacar de ella unos cuantos y suficientes morlacos para la compra de mi vida, aunque ella no sabía el destino final del dinero. Ese intercambio (cara tierna por plata) le salvó de morir simbólicamente.

¿Dónde comprarla? Gran segundo escollo. Todos en este lado del río eran mis parientes y ante cualquier amague de compra, medio pueblo (los de este lado del río) se enteraría de la adquisición y lo que quería fuese sólo para mí, sería un producto partido quizás porque fracción. - Nica. Me dije. - A cruzar el río. Aseguré. Junté fuerzas y valor y me dirigí hacia el puente para conseguir mi botín. De pronto comencé a sentir un pequeño calor entre las piernas. ¡Orines!... ya casi me meaba. Entre el frío y el miedo los nefrones hicieron su trabajo y tuve que volver a casa a resolver el pequeño inconveniente...

martes, junio 27, 2006

Aclaración

12 parroquianos

Santiago no es el único punto de capitón.

Este pueblo tiene historia. (ahora si el link refiere a la historia que debía).

lunes, junio 26, 2006

hip

2 parroquianos


¡qué chileno!

viernes, junio 23, 2006

realidad nacional

1 parroquianos


Me he dedicado a poner comentarios en tantos otros blogs que he olvidado poner algo en el mío. Esto es como la realidad nacional: sólo se puede atender un problema a la vez...

¿Vieron que cuando teníamos el tema de los pingüinos de nada más se hablaba? ¿Vieron que ahora los asaltos, robos y otros similares inundan los mass media? (como si de pronto los “robones” se pusieran todos de acuerdo y justo en este momento se pusieran todos a robar) y antes de ello era el precio de la bencina. Lo más trágico es que esto es como las telenovelas: todos los años tenemos la misma secuencia y la misma historia y no encuentro la forma de reírme de ello.

martes, junio 20, 2006

Circulando

5 parroquianos


Santiago no es el único punto de capitón.


La circularidad no es mi especialidad. Lo nuestro, como país, va más bien por la linealidad; vamos en línea de Arica a Punta Arenas. Sin embargo, me atrae la circularidad, pretendo y ostento mentirosamente creer comprenderla. Esos intentos me han jugado más de alguna mala pasada, como la vivida con un primo en Buenos Aires. Nosotros los “Yanquis-huanos” nos manejamos en el mundo y no existe un Baires tan grande como para que nos perdamos. Nos decíamos con mi primo. Además, no vamos a quedar como menos cosas que los del otro lado del río (¿se acuerdan?). Asegurábamos mientras nos internábamos por la calle Jujuy. Así lo seguimos asegurando por más de veinte o treinta cuadras y la maldita nueve de julio no quería aparecer. De cualquier forma era un orgullo caminar por esas calles, iba a poder pavonearme frente a mis amigos: - yo anduve en Buenos Aires y eso queda súper lejos (más en la cabeza de provinciano que rara vez cruzaban el río). Y así seguimos y seguimos caminando, conversando y también pensando cada uno por su cuenta (como más tarde me lo confesará mi primo) que a algún lado habríamos de llegar. Nada de lo que se aparecía era conocido, lo cual no es mucho decir porque conocíamos dos o tres calles de aquella gran ciudad. Ante tanta circularidad, decidimos rebobinar nuestro andar. Simplemente dimos media vuelta y comenzamos a deshacer lo andado por más de treinta cuadras. Cuando llegamos al lugar donde nos daban hospicio no dijimos una palabra hasta el otro día, día en que fuimos motivo de risa para nuestros custodios en Baires. Al volver a Llanquihue, al lado de acá del río, ni una palabra se mencionó acerca del tema. Por lo que me di cuenta que también de este lado del río se guardan secretos.

lunes, junio 19, 2006

Plegaria (dejen de mandar w*as... ¡por favor!)

1 parroquianos

En la foto se podría ver a Dios hablándote entre las nubes.

Hace por lo menos un mes que recibo diariamente, cual vómitos explosivos, una carga importante de mails basura. Pero a su vez, las cadenas han dejado de ser parte de lo que habitualmente tenía que deshacerme. Me parece que existe una perniciosa asociación entre ambos eventos (que ojala sólo fueran hoyos) que me ha llevado a elevar cierto odio hacia quienes envían cadenas; sobre todo esas de Dios y del amanecer y de dar gracias por poco menos que estar vivos – cuando a veces se quiere exactamente lo contrario - y del (terrible) cuento del niño desnutrido en África, o de ese estilo y etc. Y ese acto de mandar cadenas, en los que la mandan, debe tener un sentido... y creo saber cuál es.

domingo, junio 18, 2006

Por escencia

0 parroquianos

Por más que no lo quiera, que trate de no intentarlo, que lo eluda, hoy ha sido un día padrísimo. El asunto consiste sólo en tener la edad adecuada. Todavía no me lo celebran pero yo lo celebro.