jueves, mayo 25, 2006

Soccos (Tongoy)

Santiago no es el único punto de capitón


La mejor playa de Chile

Caminaba junto a un amigo rumbo a Puerto Velero. Caminata de unos 2 Km ida y vuelta, ideal para estirar las piernas y recrear la vista. Mientras avanzamos me tropecé con una maldita medusa que me dejó enronchado el pie izquierdo, de alguna forma era el preludio a las urticarias que más tarde rondarían mi imaginación. En el camino nos encontramos con distintos personajes, pero ninguno como los que encontramos al final. A poco andar nos topamos con unos tipos que practicaban body en el mar. Más adelante, apreciamos como un par de mamíferos humanos intentaban elevar un volantín gigante. Y, así era el asunto, en la medida que avanzamos, la fauna humana iba cambiando sus implementos de diversión con el agua, cada vez más sofisticados, más aparatosos, más caros; nosotros jugamos en el mar con un colchón inflable y, al acercarnos a nuestro destino, otros jugaban con ostentosas motos de agua. Con ese degradé nos fuimos encontrando al acercarnos al otro lado de la playa. La incomodidad propia del extranjero o, en este caso, del roto, cayó sobre nuestros hombros, no sé si era nuestra paranoia o un hecho objetivo, el punto es que claramente éramos pollos en corral ajeno, no teníamos nada que hacer ahí y sin embargo ahí estábamos, entremedio de pura “gente linda” y mi amigo gordo y con guata cervecera (de esas que cuesta trabajo mantener) y yo sin un músculo en todo el cuerpo. Además que no vimos nada, la gente de por ahí toma sol como en un pedestal, es decir, como que hasta el mar los favorecía haciendo en la arena una suerte de escalón que desnivelaba, más alto, el lugar dónde colocaban las sillas de playa. No sé, las miradas de los otros nos hacía tener la impresión que teníamos pulgas, sarna y lepra, tal vez las tres cosas (de pura sugestión hasta me picaba la piel). Nuestra intención era terminar el recorrido cuando nos encontramos con un par de jóvenes, de esos espinilludos, imberbes, de esos que pasan haciéndose la macaca todo el día y no piensan en otra cosa que en la desnudez de la mamá del amigo con el que juega paletas, o en la imagen en la retina de la figura (son puro contorno) de Jessica Alba. Y para terminar este relato que lo encuentro de los más débiles (autocrítica, antes que llegue el profesor), el par de pendejos se despacha la frase de antología, la que nos dejó absolutamente desubicados, la que me hizo pensar qué mierda hago aquí; la que me hizo mirar a mi partner y cagarnos de la risa en el instante, la que nos hizo pegar media vuelta y mandarnos a cambiar… no más de quince años cada uno y se despachan una frase esperable para viejos con cara de aparato reproductor masculino: - ¡que agradable nacho!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos hombre, que esa no es la mejor playa.

Anónimo dijo...

Que interesante esto del Punto de capitón..Con lo que escribes ya conocemos tres....
Incorpora Reñaca y sus sectores.La Serena y la Avda. del Mar...Iquique..La playa Cavancha, pero antes de las 15, porque después a decir de los de la Avda., se llena de rotos..

Anónimo dijo...

Siento un aroma conocido. En alguna otra parte me parece haberte leído.

Anónimo dijo...

No lo creo, no escribo nada, y cuando llego a hacerlo uso palabras que generalmente otros han dicho..
Que buena la calidad de sus imágenes...

Anónimo dijo...

Carmen, me refería a Miguel. En todo caso, Bienvenida.

Anónimo dijo...

Ahh, perdón por el error, es lamentable.
En todo caso me resulta un poquitín gracioso que "sienta el aroma de Miguel".

Anónimo dijo...

Ahhh, perdón por la confusión...
En todo caso no deja de resultarme gracioso que "sienta el aroma de Miguel"...

(ojálá que no salga 2 veces el coment, porque su blog no los está publicando)

Anónimo dijo...

Claro, el aroma a rodilla. ¿qué pensabas?

Anónimo dijo...

Ahhh, vale la aclaración.
Pensé cuando mencionabas lo del aroma que te referías a algo mas agradable, como confundirme con alguien de mi género,o algo especial con la palabra "aroma en sí", por ejemplo...