martes, diciembre 19, 2006

Por qué Celebramos

Celebramos porque en el plebiscito no se terminó la dictadura, su mayor expresión quedó ahí, dando vueltas. Exacto, para recordar, pero también porque en su momento el proceso no se cerro completamente; El tirano quedó dando vueltas cual mosca rebolotenado en la sopa, con él los miedos no se terminaron de difuminar; incluso miraría con cierto recelo y sospecha a aquellos que, siendo contrarios al tirano, no celebraron y, es más, se quejaron por los que sí lo hicimos. Sospecha de que hayan sentido liberación, que no sientan que algo grave dejó de ocurrir porque quizá nunca sintieron nada grave o no se sintieron cercanos a quienes la pasaron mal y muy mal en la dictadura.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Para recordar...

Anónimo dijo...

Celebramos para demostrar y compartir nuestra alegría por aquellos momentos que de una u otra forma nos marcan.

Anónimo dijo...

Y sí, todavía hay gente que dice que es algo que se debe olvidar si se quiere la unión del pueblo chileno. El olvido, la amnesia y la negación solo generan mas injusticia y que se vulevan a repetir los (T) errores. Ni perdón, ni olvido. Se murió, pero todavía no se hace justicia a los desaparecidos y a sus familias

Aprovecho para desearte un muy feliz año: Salud, amistad, amor, sexo y tiempo para gozarlos¡

y

Anónimo dijo...

Entre otros, para sentir y sentir de verdad...
Para no olvidar, porque lo mas terrible de aquel tiempo no fue el haber estado un par de horas en una cola, como dicen algunos por allí.
Para sentir que hay un Chile que no es ignorante, ni amnésico...

Anónimo dijo...

Pinochet no era santo de mi devoción, creo que se merece todos los insultos y agravios que podamos imaginar pero el desprecio que nos genere no amerita que sigamos generando discursos totalitarios, tan propios del estilo del finao. Temo que este post va para allá...

Anónimo dijo...

Estimado(a) 99:

A estas alturas ya sé que ud. tiene otros nombre, por ello le pediría que se quede con uno y no trate de confundir a los lectores aparentando que a este sitio concurren más personas que las que realmente lo hacen: eso es ENGAÑAR. Si sólo existiera este blog o no le permitiera el acceso a otros, eso sería un primer indicio de TOTALITARISMO. Pensar que celebrar la muerte de un miserable es algo, al menos, reprobable como han sostenido algunos, es un incipiente muestra de totalitarismo, pero que no queda más que en el discurso, ya que a esa expresión yo puedo poner otra (como la señalada en este post) y que más que un jucio/discurso es una sensación que se convierte en una verdad para mi. Puedo estar profundamente equivocado, es cierto, pero muestro que hay otra forma de entender los hechos, o de interpretarlos; como usted quiera. Pero la posibilidad de que usted manifieste su opinión y que yo exprese mi sensación no implica que sea totalitario. Me parece que tiene una confusión en los conceptos y lo invitaria a revisarlo. Yo no le coarto su posibilidad de opinar y discutir.

Anónimo dijo...

Querido Moebius:
Tengo muy claro que usted sería incapaz de censurarme, lo que no me queda tan claro es su capacidad de dialogar frente a una crítica que intenta ser constructiva. Sus ejemplos son correctos pero no invalidan mi temor: usted plantea sospechas frente a quienes no celebraron. Si bien es cierto que fueron miles los que salieron de sus casas movidos por el jolgorio, fueron millones los que se quedaron en ellas viviendo su día con normalidad. Me niego a sospechar de ellos. Como me niego a sospechar de quienes no pudieron celebrar porque sus recuerdos hicieron que en su espíritu renaciera lo peor de sus vidas, como me negué a gritarle ignorante a una vieja que me dijo malparía por andar con The Clinic bajo el brazo (eso me trae recuerdos odiosos también). Lo que le planteo es sólo la inquietud ¿dónde ponemos el freno pa no seguir directo hacia lo que más detestamos?

Anónimo dijo...

Precisamente, pa' llá voy ¿Cuál es el miedo de sacar lo peor? Se trata justamente de eso, de poner lo que detestamos justo frente a nosotros, pa’ que lo veamos, pa’ que nos de asco, para tener memoria, y con mayor razón si lo que detestamos es propio. Un ser que no tiene memoria es un ser indigno y por eso de esas cosas hay que acordarse; no meterlas debajo de la alfombra. En relación al post, más que la muerte de Pinochet me parece que es más importante la celebración de algo que se termina, porque se termina su expresión simbólica. Ese ser me da lo mismo, lo que me interesa y me alegra es que el máximo símbolo de la dictadura feneció: ya no hay más, y cada 10 de diciembre deberíamos celebrarlo. No pensaba terminar este post así, pero me gusta que termine así: discutiendo y dejándole en claro que sí se puede dialogar y que una vez más usted está equivocado(a).

Que tenga un feliz año