jueves, agosto 31, 2006

Hay que ser bien Parra.

2 parroquianos


2º caso de metonimia

jueves, agosto 17, 2006

Dani California - Red Hot Chili Peppers

12 parroquianos

Aquí vamos. Pongan su traducción en los comments respecto de la línea que les parezca (simpre indicando a cuál se refieren), yo las agregaré en la tabla. A modo de ejemplo, he puesto algunas, en todo caso, discutibles.



Traducción

1

Getting born in the state of Mississippi

Sr. Matanza: Naciendo en el estado de Mississippi

2

Papa was a copper

Papá era minero

3

And her mama was a hippie

Y su mamá era Hippie

4

In Alabama she would swing a hammer

6969leo: en Alabama ella habría trabajado duro

5

Price you got to pay when you break the panorama

Es el precio que hay que pagar cuando rompes el panorama.

6

She never knew that there was

Eeken: Ella nunca supo que fue..
6969leo: Ella nunca supo que había

7

Anything more than poor

Eeken: más pobre que cualquiera...
6969leo: algo más que pobre

8

What in the world does your

Eeken: que haces en el mundo...
por quién en el mundo

9

Company take me for?

me tomas




10

Black bandana sweet Louisiana

Pañuelo negro (usado como sombrero) dulce Louisiana

11

Robbin' on a bank

Robando Bancos

12

In the state of Indiana

En el Estado de Indiana




13

She's a runner, rebel and a stunner

Ella es una fugitiva, rebelde y una maravilla

14

On her merry way sayin

en modo alegre va diciendo

15

Baby watcha gonna

Eeken: Nena donde vas




16

Looking down the barrel of a

Mirando el fondo de un cañon caliente de una

17

Hot metal 45

pistola calibre 45

18

Just another way to survive

Es otra manera de sobrevivir




19

California rest in peace

California descansa en paz

20

Simultaneous release

Eeken: simultaneamente lanzado

21

California show your teeth

California muestra tus dientes

22

She's my priestess I'm your priest

Sr. Matanza: Ella es mi sacerdotiza yo soy su sacerdote




23

She's a lover baby and a fighter

Ella es amante y luchadora

24

Shoulda' seen it comin' when


25

It got a little brighter


26

With a name like Dani california

Con un nombre como Dani California




27

The day was gonna come

El día iba a llegar

28

When I was gonna mourn ya'

cuando yo iba a lamentarlo

29

A little loaded she was

ella estaba un poco cargada

30

Stealin' another breath

robando otro respiro




31

I love my baby to death

Amo a mi chica hasta la muerte




32

Who knew the otherside of you

Who knew what others died to prove

quién conoció el otro lado de ti
quién supo que otros murieron por demostrar

33

Too true to say goodbye to you

demasiado real para decirte adios

34

Too true to say say say

demasiado real para decir decir decir




35

Push the fader gifted animator


36

One for the now and eleven for the later

una para ahora y once para más tarde

37

Never made it up to Minnesota


38

North Dakota man was a gunnin'

En Dakota del Norte una hombre estaba cazando

39

For the quota

su cuota con escopeta




40

Down in the badlands

Abajo en la malas tierras

41

She was savin' the best for last

Ella fue guardando lo mejor para el final

42

It only hurts when I laugh


43

Gone too fast


lunes, agosto 14, 2006

En cuestión de gustos… ¡hai muscho que leer!

12 parroquianos


Dani California -
Red Hot Chili Peppers

Había una vez un montón de gente que querían ser escritores. Unos escribían: “mira que lindo es el cielo y las estrellas se estrellarán en mí”. Otros en cambio recitaban: “soy chiquitito como una pepita de ají, mi corazón es tan grande para quererme a mí”. Sin duda hay algunos cuya creatividad no tiene límite y dicen cosas como: “Hoy por la mañana hablé con mi cepillo de dientes y me contó que tenía la boca hedionda”. Ahora, una cosa que los une a casi todos es que siempre dicen yo antes y después de yo, es decir, sonaría como un yo yo yo. Dicen que los blogs gringos, sólo ellos, triplican a todos los blogs de habla hispana y la pregunta que surge de inmediato ¿dirán, también, “I” antes y después de “I”? o ¿habrán pasado al you, we and they? De vuelta ¿Sus madres les dirán que andan mal vestidos y que sus prendas no combinan cuando salen a escribir en sus blogs? Yo yo yo Pienso que a algunos les deberían cobrar.

jueves, agosto 10, 2006

Circuito de vida (completo)

4 parroquianos


Me es casi imposible saber cuando la conocí. Digo casi, porque debe ser que no me quiero acordar del episodio. Da lo mismo; seguramente no fue un encuentro muy grato. Sí me acuerdo de todo lo que vino a continuación, y claro, hubo feeling conmigo más que con cualquier otra persona, probablemente había un parecido natural, de esencia, de origen. Que cómo sé que hubo feeling: fácil, un día ella me habló cariñosamente y me dijo:

- ¡Lo único que te falta cabro de mierda… es que… es que… es que ahora te cagues en la cama! ¿No te parece suficiente el trabajo que le das a tu madre? ¡y encima te meas todas las noches!

Como siempre he sido un tipo obediente, al otro día desperté con la sorpresita reposando, todavía tibia, sobre las sábanas (si alguien desea dejar de leer en este punto, siéntase en completa libertad de hacerlo, sobretodo porque el asunto no mejorará). Esa fue la primera oportunidad en que sentí que iba a morir a causa de otro ser vivo, pero, como siempre ocurre en estas cosas, no pasó nada de eso. Se “cagó” de la risa y de ahí en más todo fue miel sobre hojuelas. Esa fue como la primera expresión de cariño, el primer “te quiero”, de ahí en más las expresiones verbales se transformaron en un estorbo, pasamos directamente al cariño expresado físicamente.



- ¿Te has fijado que el relativismo cultural aplica hasta que te tocan la fibra íntima o, tus intereses?
- O sea, que cuando nos empecemos a cagar de frío por la falta de gas en las casas, los hermanos bolivianos ¿van a dejar de serlo?
- Y lo más probable es que pasen de hermanos a conch… En todo caso no lo digo por mí, no, no, yo soy un tipo tolerante.
- Pero igual te vas a cagar del frío.
- mmmm, claro.


Ella siempre quiso lo mejor para su familia, pero la pobre incomprendida estaba tocada por la ironía de la fortuna, siempre encontró una mala forma para decirlo, comunicarlo o entregar esa ayuda. El cuento es que siempre la mandaban de vuelta con su solidaridad y con una clara recomendación que se la meta por aquella parte. Pobre…, en todo caso, a mí, después de aquel evento, el de la sorpresa en la cama, creo que siempre me tocaba su ayuda luego que ya la había ensayado con otro, así es que gustoso la aceptaba. Sin embargo, siempre noté que me la entregaba con cierto desgano, así como si rato antes la hubiesen mandado a la mierda y venía resignada a evacuarla sobre mí.

Así, con desventura, es como esta pobre vieja vivía sus últimos días de vida, sin ella saber que iban a ser sus últimos empeños por ayudar a su prójimo. Por cierto, quién podría saberlo. Su vida había consistido en un ritual, un circuito que duraba exactamente el año calendario y es que los rituales, de alguna forma, son siempre eventos circulares, retornan una y otra vez, y neuróticamente nos atrapamos en ellos y para cuando nos damos cuenta ya ha transcurrido toda una vida. La suya era una carrera contra el destino, una forma de mantener la meta inalcanzable – claro, porque si das vueltas en un circuito, nunca vas a encontrar la meta. Si ritualizas tu vida, es tu vida la que se convierte en el ritual y da lo mismo lo que se logre con el acto, lo importante es realizarlo – Ella, al igual que todos, partió de Llanquihue, es decir, era Yanqui-huana y, por supuesto, era de las de “este lado del río”, era nuestra. Con el andar fue construyendo su circuito y la mitad de América del Sur la vio permanentemente circular. La primera vez salió en dirección a Bariloche…

Cruzar solo la cordillera no es algo fácil, es como atravesar el puente que separa el río entre los de aquí y los de allá, es como echar a andar la barca para descubrir América, es como navegar al sueño de los platos rotos y los ojos de abejitas que se agrandan y achican. Cruzarla en compañía de otro es, probablemente, un aliciente, pero echarse a rodar sin saber qué se encontrará al otro lado es una experiencia un tanto fuerte. Especialmente porque esta vieja tenía que atravesar por el antiguo Paso de Peulla, con maletas que por sí mismas pesaban tanto o más que lo que acarrean. Micro, barquito, carreta, balsa, carreta, catamarán y micro. Eso que parece asociación libre, no es otra cosa que el juego de transporte que debía usar. Viaje interminable y claro, el paisaje es hermoso, pero el frío de la nieve te penetra. No puedo dejar de imaginármela atravesando con su evidente, pero no exagerado, sobrepeso; es decir, no me la puedo imaginar siendo joven, y lo era, es la persistencia de la retina (por eso algunos deben querer morirse jóvenes: ¡qué narcisismo tan descarado! Porque detrás de eso no se esconde otra cosa que pensarse como alguien bello y qué sabe uno de belleza si no en relación a que otro lo diga, a que otro lo nombre). El día que por primera vez cruzaba la cordillera, y en la oficina de migraciones, esa donde los ratis timbran una papeleta, estaba buscando su documento de identificación en su cartera mientras con la pierna derecha, levantada sobre la punta del pie, mantenía afirmada la maleta que se suelta en una de sus hojas dejando caer bombachas, unos cuadro de tejido de varios colores y otras prendas íntimas producto de la flojera del codo que afirmaba la maleta. El tipo que estaba más atrás, con cara de miembro viril, quiso ayudar, pero la vieja lo aparto rápida y con decisión hasta hacerlo ubicar en la posición desde la que había arrancado. Yo no estaba ahí, pero me imagino que con ese hecho que la ridiculizó comenzó su odio al mundo. Es probable que haya comenzado antes, pero en la forma en que relató el hecho más tarde y como la venía conociendo, creo que ese fue el evento que inauguro, para mí, su relación con el mundo. Puedo contar otros eventos, pueden haber ciertos matices pero el relato concluye siempre del mismo modo: el mundo tiene una deuda con ella y ella se lo cobra con su odio.

Siempre andaba perdida, cuando ocurrían las cosas, o ya se había ido o todavía no llegaba; cuando se había muerto alguien, cuando había nacido un nuevo integrante de la familia, siempre se lo perdía. Y se enojaba con todos porque no le habían avisado antes o llegaba enojada a su próximo destino contando que el muerto no había querido morir; que la guagua no quiso nacer y que parece que esa gente no entiende nada de la vida: - mira que morirse después o, mira que nacer luego que yo me haya marchado. De hecho, cuando llegó a Bariloche ya la nieve se había ido, pero todavía no hacía calor. Por la mañana se tenía que abrigar y por la tarde sudaba por el sol que pegaba justo en las piezas que a ella le tocaba hacer.

Cuando llegó el verano lo conoció y no alcanzó a ver la nieve cuando se marchó junto a su pareja a la capital. Ahí se instalaron y vivieron por una par de años hasta que a él lo encontró la muerte, y la frase no es un cliché porque cuando te da un ataque y te mueres es porque la muerte te ha encontrado.


¿Cuándo crees que sea tiempo de morir?
- Para mí, sin lugar a dudas, es cuando deje de importarle a cualquiera, cuando a nadie le importe, pero sobretodo, cuando ya no tenga más que desear porque he alcanzado todo lo que quería.
- Pero, ese sería un momento para disfrutar las cosas conseguidas.
- No, no lo creo, ese es el momento de morir.
- Pero eso puede reflejar problemas de imaginación.
- O, que lo que te imaginas no lo vas a encontrar en esta vida, es decir, no lo vas a encontrar o que por el camino que elegiste, ya no lo encontraste. En todo caso, espero no tener que salir a encontrar a la muerte y sí que ella me encuentre primero a mí, no sin antes yo encontrar a la vida.
- Bueno, y qué pasó después.


Pasó que comenzó a circular por medio continente, total los hijos ya estaban grandes y transformó su vida en un circuito: BS. Aires, Córdoba, Llanquihue, Bariloche, Bs. As, Bariloche, Llanquihue, Córdoba, etc. Ahora, el hecho que marcaba su tránsito era el tejido que llevaba, tejido contumaz en el tiempo y que nunca se mostró como forma. A veces era de color celeste, otras veces de color café claro, pero nunca rojo ni amaranto, menos negro, esos colores eran muy subversivos. Si alguien le preguntaba (creo haberlo hecho alguna vez) ¿qué estaba haciendo? la respuesta típica era: - no sé, ahí veré. En un funeral recuerdo haberle preguntado a cada uno de los asistentes que vestían una chomba, si había sido tejida por ella, todos, sin excepción (pero con cara de sorpresa, ante su incredulidad que esa vieja pudiese regalar algo) me contestaron que no. A pesar que ella se empeñaba en realizar actos solidarios, todos interpretaban sus gestos de cualquier forma menos como regalos.


- Qué gente más mal agradecida.
- ¿Quién?
- Esos, los del supermercado. Cuando uno los trata bien y les pide algo en forma clara, lo interpretan como una agresión y atentado a su dignidad y cuando llega un patrón de fundo y los gritonea y los suben y bajan a chuchadas, ahí ni se quejan.
- Nooo! ¿Y eso pasa en este país? ¿No te lo puedo llegar a creer?


Era la primera vez que quiso cambiar el rumbo, en vez de los destinos presupuestados: Bariloche o Bs. As. Iba a dirigirse a Córdoba pasando por Santiago. Ya estaban hechos todos los preparativos, luego de un tira y afloja: - no que en bus, no que en avión, no que en bus se te hinchan las piernas, no que el avión se puede venir abajo-. Bueno, con las cosas así de claras, el viaje se tuvo que postergar una primera vez por un pequeño dolor que luego, en un par de semanas, debería pasar. Se volvió a postergar y hubo que liberar a la banda musical que se había contratado para ir a recibirla. Luego su mejora duró dos o tres días y quiso partir, pero justo en el momento que iba a comprar los pasajes, tuvo una recaída (literal). Rodó por el suelo y piedrecillas se le incrustaron en las rodillas. Señor pedicuro, cómo podemos resolver esto, fácil dijo él, con un par de pinzas se las sacamos, pero el problema de las rodillas no es nada con lo que veo a través de su rostro ¿han llamado a un médico?. Siempre ha sido difícil que a esta señora la atienda un médico, pero le preguntaremos, por si acaso. Por vez primera accedió de inmediato a la consulta de algún facultativo. El tipo que vino a verla era casi el curandero del pueblo. Tómese estas yerbitas que le van a mejorar, ya va a ver cómo en una semana va a andar cómo nueva dando vueltas por el pueblo. Hay, sí, gracias doctor. Doctor, ¡doctor! No tenía idea. A la semana siguiente estaba peor y la tuvieron que llevar al hospital. La última vez que había entrado ahí fue cuando parió a uno de sus hijos, el varón, por tanto, la cuestión venía en serio. El médico de turno la vio, por arriba, por abajo, por delante, por detrás. Llamó a otro facultativo, hicieron el mismo ritual y juntos enfrentaron a la familia que llevaba tres horas esperando en una sala contigua. En síntesis, el medico dijo: llévensela para la casa, aquí no es mucho lo que podemos hacer. Luego habló de todas las bondades de acompañar en familia a un enfermo terminal y que con morfina las cosas serían más llevaderas.

Todos contentos, como si tuviesen auto nuevo, agarraron a la vieja y la fueron a instalar en su dormitorio, sin saber el tortuoso final que les esperaba. Y al contrario de lo que le ocurrió a su pareja, la muerte no fue en su búsqueda, ella tuvo que salir a encontrarla. Era tanto el empeño que le ponía y tan poco lo que lograba que creo que todos ayudábamos un poco diciendo: ¡putas! que se muera luego para que así alivie el sufrimiento de ella y de nosotros.


Bajo su lecho somier de muerte escondía una caja, al abrirla encontré todos los trazos de lana tejida y sin terminar, neuróticamente apilados uno sobre otro. Algunos los pude reconocer y otros imagino que los habrá tejido en un lugar del circuito en el que no participé, no pude mirar y ahora no puedo inventar: las lágrimas nublan mi imaginación. Ninguna figura ni atuendo se terminó de armar y, quizá, todos juntos, servirían ahora para cubrirla, para tapar su humanidad. Lo único que concluyó en ese momento fue su vida, todo lo demás quedó por hacer, y en la cabeza de su hijo que la acompañaba se completó esa frase que ella nunca quiso pronunciar: te quiero.