martes, junio 13, 2006

Sin-vergüenza


Supongamos por un momento que quieres hablar y no puedes, quieres decir muchas cosas y hay algo que traba la alocución, que tienes ganas de escribir acerca de los más variados temas pero de pronto… sientes pudor…, vergüenza y callas.

¿Cómo mantener un blog en silencio, sin decir una palabra pero, a la vez, diciendo cosas? Eso fue lo que intenté hacer durante todos estos días, y me sorprendí con todas las voces que fueron apareciendo; la idea es que a través de otros hablara yo. El silencio es parte del lenguaje, manejarlo y representarlo a través de la palabra era un desafío, por ello lo que presenté día a día fueron letras que por sí solas no dicen nada, pero si refirieron lo que otros dicen y que a su vez yo quería decir (sin decirlo). Poner solo letras con sus link es tan trabajoso como poner este texto, y a veces más.

Silencio + silencio + silencio van diciendo algo, van formando una palabra (que fueron dos), una palabra que por su morfología y su presentación representa un estado inicial y, su desarrollo, la superación de esa condición de partida.

Lo que comenzó como una humorada, casi con el ánimo de molestar, se transformó poco a poco en un desafío ¿cómo abrir mundos con sólo una letra? ¿qué de una letra puede ser significativo para mí? ¿cómo elegir una palabra que comience con esa letra, la correspondiente a ese día? Así, encontré que la afasia que refiere Foucault en su libro “Las Palabras y las Cosas”, tiene su correlato en el cuerpo, en la anatomía; que los zombies de la película que vi allá por los años 80, no sólo han sido parte de mis pesadillas que hasta hoy me siguen, son también parte de la realidad en donde Chile tiene tropas humanitarias; que luego había encontrado más historia, más “mi” historia, más mi camino para la z: en un cuento de Borges y una moneda llamada el Zahir; moneda que no representa las cosas profundas de la vida (como algún crítico dijo por ahí), sino la culpa de la que se trata de deshacer Borges y que entiende que no es tan fácil dejar atrás, de ahí a los cabalistas, bueno, Borges, como se dice, la deja botando (para hacer el gol con la siguiente letra) y en uno de los 72, que son 7+2=9 o 99 nombres de Dios, se encuentra el propio, el que uno quiere seguir; que Nabucodonosor no era sólo el nombre de la nave de Morfeo sino un rey que quiso hacer feliz a su mujer (como tantos otros). Que los títulos de los post me recordaron los campamentos de adolescente (en los que nunca pasó, al menos en estos, lo que en el Clinic se dice) a los que fui; que así la vergüenza se fue olvidando… y que mañana sigo…

1 comentario:

Anónimo dijo...

El silencio extimado Moebius, es el mas complicado de los lenguajes(espero ningún lingüista se pasee por aquí) porque no hay códigos definidos para establecer comunicación.
Es una acción que permite entrar en uno mismo y que ojalá fuera sistemática en nosotros...
Hay silencios perturbadores, aprobadores, de omisión..
Sin embargo, creo que en tu caso, mas que silencio, buscaste una creativa e interesante forma de comunicarte, de decir a tu manera, aquello que te convulsiona, te provoca, te agrada o te trae recuerdos Lo llamaría una silente e interesante forma de expresión..
desde el silencio, mis saludos