Aquí develamos el misterio de la Santísima Trinidad
UNO
En el libro “Mito y Significado”, Claude Lévi-Strauss hace una referencia a la Biblia y el relato que se construye en relación al nacimiento de Cristo y Juan Bautista. El autor hace un paralelo entre la construcción de un mito peruano, las raíces que se pueden encontrar de él en la culturas originarias del Canadá y el evento del nacimiento del Mesías Cristiano. La semejanza en los eventos del nacimiento de hijos gemelos, con labios leporino y la partidura del labio de los conejos ser relacionan en cuanto al significado del nacimiento de los personajes a los que se alude al comienzo. Más allá del contenido que tiene para el cristianismo, la importancia del paralelo que hace Lévi-Strauss tiene que ver con la forma en que los pueblos construyen los mitos y el significado que ellos atribuyen a esos eventos del nacimiento de seres sobrenaturales o bajo el signo de héroes. Ambos, Juan Bautista y Jesús nacieron bajo ese signo y en condiciones similares, ambos fueron anunciados por una voz y ambos padres quedaron sin voz al conocer la noticia.
En realidad da lo mismo si el hecho ocurrió realmente o no, lo importante en el análisis de la construcción de los mitos es lo que ocurre con las representaciones, significantes y significados; lo que ocurre con la circulación de las historias y como los pueblos estructuran conductas en relación a ellos. Los pueblos se mueven no sólo por intereses de eficiencia y eficacia en la procuración de los medios de subsistencia, también surgen otro tipo de intereses referidos a explicarse los sentidos de las cosas, la trascendencia, la muerte, etc. con ello surgen formas de representarnos las cosas y de entregar significantes a través de distintos medios pero que en lo fundamental adquiere la dinámica de un fenómeno dialéctico, donde no es crucial quien hace el relato sino como circula.
El estructuralismo es, por decirlo de forma simple y breve, la manera en que se da cuenta de un fenómeno desentrañando lo que contiene como sistema o estructura. Lo que predomina en esta epistemología es develar la forma en que se estructuran los fenómenos más que el contenido mismo de los fenómenos. Esto último no significa que el estructuralismo carezca de contenido, por el contrario, su contenido radica en describir e interpretar las formas de los demás fenómenos. En la analogía con la lingüística lo que el estructuralismo hace es dar cuenta de los significantes y la interpretación de esas cadenas de significantes es el significado entregado por el estructuralismo, lo cual puede llevar también a una paradoja (cómo se interpreta a sí mismo). Para ilustrar lo que se argumenta, desde el psicoanálisis podemos tomar un ejemplo: la histeria se expresa a través de una sintomatología que puede ser bastante compleja dependiendo de la profundidad de la misma, los síntomas tienen contenidos manifiestos que se traducen en la queja de un sujeto, se expresa en filigranas o accesorios de lo que esta latente como malestar y que mientras sea el producto de la histeria no logra estructurarse en demanda. Cuando logra se develar el contenido de la demanda siempre se encontrará que los multifacéticos contenidos de la queja hacen alusión a una única demanda que siempre es por amor, amor del Otro.
DOS
En los colegios católicos y en particular en mi experiencia en un colegio jesuita muchas veces se hizo mención, como parte de la enseñanza que me entregaron, al misterio de la Santísima Trinidad. Se trata y creo no develar ningún misterio -valga la redundancia en el uso del concepto- en que Dios es uno y tres al mismo tiempo, UNO compuestos por El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo a la vez y siendo uno.
La categoría de misterio se inaugura, al menos en mi caso, con la siguiente historia: San Agustín, en un día de paseo por la playa oportunidad en que reflexionaba acerca de este misterio, se encuentra con un niño que viene y va, del y hacia el mar llevando un recipiente con agua hacia un hoyo. Al ver este hecho, San Agustín pregunta al niño qué es lo que trataba de hacer y éste le responde: - / tratando de meter el mar en ese hoyo /. Sorprendido el Santo, le responde que eso es imposible y el niño replica que es más fácil llenar el agujero que tratar de descifrar el misterio de la Santísima Trinidad.
Hay dos hechos más respecto de este misterio que comienzan a ser desentrañados en mis divagaciones. Antes de continuar quisiera aclarar que cuando me refiero a desentrañar implica descubrir cuál es la función y significado que tiene este hecho que permite su trascendencia y de ninguna manera pretendo desentrañar el misterio religioso.
El primer hecho es una película que por la particular crudeza con que es tratado el hijo del Dios, producto de la conspiración de los representantes de los judíos de la época, muestra la carne y sangre de las torturas a las que es sometido. Aquí aparece el primer grupo de significantes: La carne, el cuerpo, la sangre, o, el significante que usaré: La Real.
Una advertencia, lo real no es entendido como realidad o lo que estaría entre los simbólico y lo imaginario, por el contrario, es justamente lo que no esta entre estos dos, es decir, lo que no encaja o no se puede situar y a la vez es lo vívido fuera de la construcción simbólica.
El segundo hecho se relaciona a esos eventos que no pueden ser eludidos, sobre todo si una hija le solicita a su padre que le acompañe en su camino a convertirse en cristiano. Hecho que no comparto pero acepto en tanto es una decisión que, dentro de su conciencia, ha tomado por ella misma. Me refiero a que ella ha elegido cumplir con el rito cristiano del bautismo y la comunión.
El acompañamiento ha implicado asistir a clases de catequesis… si no fuera por el alto interés sociológico que reviste el tema de la catequesis, en cuanto los participantes pertenecen a una cultura que permite entender una serie de conductas, actitudes y creencias, la verdad sea dicha el asunto sería una soberana lata. Pues bien, en uno de los episodios de la catequesis se trató el tema del Espíritu Santo. Tema ampliamente profundizado por los curas durante mi permanencia en un colegio jesuita. Nunca me había llamado tanto la atención como en ese momento, en el de la catequesis y creo que tiene que ver con el interés sociológico y con lo que desde el sentido común aportan los participantes como construcción de imaginario respecto de lo que es esta figura del Espíritu Santo. De manera muy sencilla, y no tan alambicada como los jesuitas, la catequista y los padres que la secundaban pusieron en su explicación al Espíritu Santo como flamas que se posicionan sobre los sujetos, cada uno de los cristianos, cada uno de los que tienen fe.
Creo relevante hacer un meta-análisis acerca del sentido que cobra a partir de las representaciones simples y no de las complejas. Ciertamente, la religiosidad es un fenómeno que se constituye en la práctica y que se manifiesta en su estado puro en las configuraciones que hacen todas las personas acerca de ella. La religión es un punto de capitón y, por lo mismo, debe ser simple. Tengo la impresión que nada puede estar más lejos de genuino sentido de la religiosidad que la “academia religiosa” (es por ponerle un nombre al ejercicio teórico que hacen los curas) o si se prefiere a la teología. Sin duda que alimenta, orienta o guía a los feligreses, pero nubla la visión acerca de la función religiosa inmanente al sentido común.
Las flamas posicionadas sobre las cabezas de los creyentes representan la Fe en algo. El Espíritu Santo es parte del misterio de la Santísima Trinidad y como tal se le ha puesto en el sitial de lo velado, imposible de descubrir; como parte del misterio o del sistema, pero develado en sí mismo. Lo que no deja de tener sentido y ser en cierta forma verdadero pero que en este texto, lo cierto y verdadero, se entiende desde otra perspectiva. Como Fe que cada uno posee y lleva a cuestas o como su representación en flamas, el significante que usaré es el de imaginario.
Antes de entrar al último vértice del triángulo que representará la figura de misterio quisiera advertir que la posesión de la Fe es un hecho singular, particular. Es posesión pues se tiene o no, no existen “medias tintas” en este asunto y es singular puesto que cada cual se ha de representar (obviamente de acuerdo a una orientación común) la religiosidad. Creemos tener una misma representación de lo que nos figuramos pero la particularidad de cada uno, los puntos de referencia hacen que siempre esa representación sea particular. Que la simbolización acarrea la perdida de algo es un asunto que los lingüistas ya han constatado como un hecho que ocurre, y si se quiere profundizar en el tema se puede buscar entre las enseñanzas de Saussure
Tenemos, por tanto al Hijo como la carne, la sangre y de ello se deriva: la cosa, lo innombrable, la falta, lo Real; el Espíritu Santo como la representación que de la Fe se hace en cada uno, como la Fe cristiana que tiene su punto de capitón en cada cúspide de las iglesias y se instala y representa en cada miembro: Lo imaginario. Todo lo anterior no puede funcionar y por tanto, cumplir su función social, si no existe un orden, una disciplina que permita convivir con el próximo, que permita que las palabras y las cosas y quienes las portan se pongan de acuerdo. Debe haber alguien que nombre las cosas. Es decir, la ley, la palabra y aunque cuando se dice que el verbo se hizo carne es que por un periodo de tiempo la Ley estuvo entre nosotros (o vive entre nosotros)… ya le había dejado 10 leyes (mandamientos) a Moisés y el hijo trajo dos más, que en definitiva no son dos más, son dos que sintetizan al resto.
TRES
De esta forma el cosmos se ordena desde fuera hacia dentro, o desde la iglesia hacia las conciencias y tomado los conceptos lacaninos para la descripción de la psiquis, en este momento estoy en condiciones de sugerir que la santísima trinidad no es otra cosa que la psiquis del sujeto de la forma que sigue: Hijo – Real; Espíritu Santo – Imaginario; Padre – Simbólico.
Con todo, que se copie el ordenamiento de la Santísima Trinidad a los anillos lacanianos, nada se quiere decir acerca de la calidad de ese ordenamiento, eso es materia de otro ensayo. Por lo demás, es el ordenamiento propio de “ser humano”, de vivir en cultura.

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