jueves, abril 13, 2006

La madre de todas las rutas


El punto de capitón o de almohadillado es un concepto que usó Lacan para mostrar como se fija el significado al significante - a pesar de los movimientos inherentes a la relación significante y significado -. El punto de capitón sujeta el almohadillado inerme dentro de un cojín. Para que el almohadillado no se mueva debe tener un número mínimo de puntos de capitón. De la misma forma, es necesario tener algunos puntos de fijación mínimos para que el sujeto no desborde en psicosis y/o, en movimiento hacia el sinsentido.

Pero el juego que aquí propongo no trata de hacer un resumen de lo que Lacan o un tapicero podrían haber dicho. El juego trata de agregar otro personaje a esta dupla o, más bien, otro tema al que relacionar esta metáfora. No obstante, es necesario intercalar otras definiciones para hacer el juego más completo y poner a vuestra disposición todos los elementos de juicio y, de esa forma, se podrá concluir/aportar que tan descabellada es la reflexión que propongo. La idea ya la había sugerido antes en certeza existencial y que no terminé porque otros asuntos desviaron mi atención. También, los conceptos a los que haré alusión ya se han ventilado en Aquí develamos el misterio de la Santísima Trinidad (no saben cuantas visitas de iglesias han llegado a este blog porque los buscadores no discriminan cuando les preguntas por “santísima trinidad”, y ahora va a suceder de nuevo pphhhfffffff), se trata del simbólico, el imaginario y el real; como puntos medios de tres argollas que se entrelazan y forman un triángulo.

En la imaginación de cada ciudadano existe una representación de lo que es la ciudad donde circunda o vive, necesitamos eso como una certeza para movernos de un lado a otro; necesitamos saber que la universidad esta después del negocio donde se venden pinturas, que tiene la fachada pintada de color verde y que antes de eso se puede encontrar un parque que tiene el pasto seco pero que un caballero se empeña en regar y regar, y antes siempre hay un cartonero que duerme en la calle que viene despertando a la hora que pasamos. Cada uno necesita saber que lo que viene a continuación esta antecedido por algo que siempre va a estar ahí pero no como unidad sino como conjunto, puede que cambien algunos elementos, pero no cambian todos a la vez y por ello es que la ruta que seguimos tiene una determinada identidad, pueden cambiar algunas cosas pero en esencia sigue siendo la misma ruta, no sólo por el trazado, sino porque hay cosas que la configuran, que la determinan, que la nombran. Por tanto, en relación a la ciudad y el concepto de imaginario puedo resumir que se trata de una cuestión espacial, de dominio espacial.

Este conjunto de significaciones volátiles tiene que ser amarrado, sujetado, ordenado por una estructura que afirme los miles de caminos que se podrían producir. Al margen que en cada calle pueden generarse diversos puntos de capitón, las ciudades por lo general erigen (erigir, erectar) sus propias fijaciones. El orden simbólico tiene que ver con la ley (con Dios padre en el caso del texto Aquí develamos el misterio de la Santísima Trinidad) – para que vean uds que uno tiene dos o tres ideas y nada más y dos o tres conceptos, luego, lo que cada uno hace es combinarlas y hacerlas aparecer como otras distintas, fantástico, dicen entonces: `utas el wn creativo – y una ciudad necesita de ella, aunque algunos prefieran vivir en una burbuja de libertad y otros exageran hablando de estado policial (tengo un par de vecinos bloggeros que deben andar en esa). La verdad es que es bueno vivir de ilusiones y la libertad es una de ellas. Pero no me desvío más del tema. Desde que las ciudades cobran un rol importante en la vida de los mamíferos humanos, es decir: desde que son ciudades, se han erigido edificaciones para que sean vistas por todos los que habitan el pueblo, es más, en la Edad Media (y hasta no hace mucho en realidad), por ejemplo, la mayoría de las personas vivía en el campo, circundantes a un pueblo; en cada lugar y también con el sentido de crear cohesión al interior del grupo, se levantaron iglesias con altas cúpulas para que puedan ser apreciadas por un público numeroso o, que sus campanadas no reboten en las paredes más inmediatas de la ciudad sino en los oídos de los feligreses que debían llegar desde largas distancias. Bien, la cúpula de la Iglesia es un punto de capitón, cumple la función social de amarrar a un grupo de personas y hacerlas sentir parte de algo (más allá de si se este de acuerdo con la iglesia o no la cuestión es así y punto), es decir: amarra ruta y estructura, referencia y ley; feligreses y pecado.

Nietzsche declaró la muerte de Dios en el siglo XIX (con esto no hago otra cosa que decir que la Iglesia retrocede en su rol preponderante en la sociedad y que no significa que Nietzsche haya muerto a Dios por decreto, el tipo era inteligente pero no mago) y, por tanto, se desmoronó el sentido simbólico de la iglesia ¿Qué reemplazó entonces a las iglesias como amarrador del significante en la identidad? A mi se me ocurrió que la Torre ENTEL, primero y después la Telefónica. En realidad y como primer dato, da lo mismo cuál sea, lo importante es notar que el reemplazo de la iglesia en esta función social fue por empresas de telecomunicaciones - en el caso de chile -, las Torre CN, Taipei 101 o Petronas en el resto del mundo, dedicadas a giros como las comunicaciones, software o empresas petroleras (claro, puede ser que existe alguna conspiración pero no se me ha ocurrido para qué… si, si, si, es claro que nos cagan con la cuenta de fin de mes pero eso es demasiado simple para la sofisticación de este análisis o me van negar que esto es rebuscado) que reflejan un cambio en el amarre identitario de acuerdo al ethos y pathos de la modernidad, es decir: de acuerdo a la cosmovisión del desarrollo y progreso.

De plaza Italia pa’ rriba (o para abajo). Todo lo que he dicho se me ocurrió a propósito de la delimitación espacial que se hace en Santiago: - De palaza Italia pa’ rriba… Están lo ricos, los que tienen recursos, los cuicos, los buenos restorantes, la gente que tiene profesión, etc. Eso configura un ordenamiento de la ciudad y como un hito se establece la frontera como referencia de los límites, no para negar el acceso a uno u otro lado sino para determinar claramente cual es la ruta; de donde se proviene y hacia donde se va (los lanzas y ladrones la tienen clarita).

Y un dato más, la nueva torre que se va a construir en Sanhattan va a quedar al menos a la altura (respecto del nivel del Mar) de la estatua de la Virgen que esta en el cerro San Cristóbal.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eso de que la torre de la estafonica es un hito ya lo habián dicho por ahí...hace rato.
Con respecto a eso, tanta torre para mi no es mas que un reflejo mas de este país aspiracional, de copy and paste.
Lo de un capiton lo pongo en duda porque la iglesias siguen siendo muchas, pero muchas en Chilito y quiéralo o no, influencian en todos los sentidos y dos Chile debe ser el país con más punto de referencia en el mundo. En cualquier parte siempre te podran decir, "queda llendo pa' la cordillera" "queda llendo pa'la costa" o "queda antes/detras de tal y tal cerro".
Y si, algunos pasajes me latearon.