jueves, marzo 02, 2006

Compás de espera

Qué lástima, el día de hoy no tengo nada que contar y si no tengo nada que contar es como si el día no existiese, como si el día de hoy hubiese estado muerto, o más bien, un día muerto. Un día sin algo que contar es… si, esos es: un día muerto. Y me parece que no hay nada más triste que un día muerto, que no es lo mismo que un día positivo o contrariado, negativo, de mierda, de esos que dices: - me levante con el pie izquierdo. no, no esta en esa línea, un día muerto es otra cosa. Tal vez el dictador tenía razón en esa frase que uso (aunque no creo que le haya dado el seso para razonarla, simplemente se equivocó), “no es lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”. Tal vez lo que más se asemeje es la condición de algunas cosas de estar forcluidas: un día forcluido (por joder uso esa palabra que no la van a encontrar en www.rae.es).

Y por lo mismo es que el “ni ahí” de los jóvenes es tan terrible. No están ni a favor ni en contra, no están simplemente y si no están ¿Cómo referirlos? ¿Cómo tratarlos?. O el tema de los no inscritos en los registros electorales. No votan ni por uno, ni por otro. Pero votan un contenido no manifiesto: es como una suerte de inconsciente que hace síntoma y que para sacarlo hay que escribirlo (o inscribirlo), votarlo... ¿qué paradoja?

Al final esto de escribir y escribirse termina convirtiéndose en un vicio y si no se tiene algo que contar, se inventa y el día entonces comienza a existir.
Mañana será otro día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lacan..Lacan...Lacan. No hará mal tanto Lacan junto .
Te provoca mucho o estás sacando un postgrado en psicología??????
Medea