lunes, noviembre 28, 2005

Tom Tom


Tom Tom sube las escaleras, llega al quinto piso. Recuerda los momentos que vivió cuando era niño y las caricias que dejaron de ocurrir por el inevitable devenir del destino que marca el sino de cada persona. Avanza dos pisos más y una gota de agua recorre su mejilla producto de lo que próximamente será un recuerdo, gota que refleja la humanidad de quien la derrama y que no decanta en encanto por anudar el deseo a la vida. Abre el cielo seis pisos más arriba, lugar que esta en las antípodas de lo que podría acogerlo. Corre por la azotea y el sudor helado comienza a recorrer a raudales su cuerpo, cierra los ojos y vuela…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho este cuento, al igual que Eloíse. Han servido para que me inspire un par de veces...

Anónimo dijo...

Oye tú,Tom Tom, síguele los pasos a Eloíse...Seguro le ganas y te haces conocido también en la Capital.