jueves, noviembre 15, 2007

¿Ciencia? política

El modelo inventó la "nación" para repartirse el mundo.

El modelo inventó la "escuela" para disciplinar a los hombres y mandarlos a trabajar a la fábrica (y a pesar de ello se puede aprender).

El modelo creó una novedosa forma de contar y controlar socialmente: la estadística…

¡Pitéate un estudio estadístico!

(acabo de terminar uno).

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces ahora, ¡Vamos a pitear...!
En realidad suena raro...
¡A pitearse la Estadística!.. ahí sí..
¡A pitearnos unas cuantas leyes
Anónimosiemprepiteao...

Funcionaria dijo...

¿A cara descubierta o con antifaz, seudónimo, cargo y/o jineta?

Moebius dijo...

Nunca tan gil... por ahora con antifaz. Si ganamos, nos descubrimos los rostros; si perdemos (lo más probable), nos hacemos los giles y silvamos a la lontananza...

Funcionaria dijo...

Mejor nos piteamos al que hace los estudios estadísticos ¡cuidate Moebius!

Moebius dijo...

Claro, es una posibilidad, pero tenga presente que con ello se iniciaría una guerra civil de grandes proporciones; muchos muertos, acueductos destruidos y lo que es peor, el alcantarillado hecho pedazos y, por lo tanto, estaríamos con la mierda hasta el cogote. Luego sería necesario un estudio estadístico para dimensionar los daños ¿Me entiende qué es lo que pasa cuando se ataca a las personas?

Funcionaria dijo...

¿Qué le permite asegurar que los hacedores de estudios estadísticos son personas?

Moebius dijo...

jajajajajajajaja
jajajajajajajaja

Anónimo dijo...

¿Y esta semana qué?

No nos piteamos a nadie
No atracamos..
Parece Eco de su Eco..
Hay abulia rondando...
anónimovitalizadoyexpectante...

Moebius dijo...

MMmmmm ¿esta semana? Esta semana podríamos conocer la verdadera identidad de "anonimosiempreanónimo".

Anónimo dijo...

MMMmmm,entonces sigamos en zona anónima ...pero maticemos con música de fondo, Sabina con "Calle melancolía" caracteriza en parte a este visitante, para ud. siempreanónimo.

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarriLlo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía